Un anuncio compite con otros cincuenta en la misma pantalla. Lo que hacemos antes de fotografiar una vivienda y por qué importa.
Un comprador decide en menos de tres segundos si sigue mirando tu anuncio o pasa al siguiente. Esa decisión la toma con la foto de portada.
Lo que hacemos antes de sacar la cámara
- Vaciamos las encimeras y las superficies vistas.
- Retiramos objetos personales: fotos, imanes, medicamentos.
- Encendemos todas las luces, también de día.
- Abrimos cortinas y persianas por completo.
- Igualamos la temperatura de color de las bombillas de una misma estancia.
Nada de esto es fotografía. Es preparación, y explica la mayor parte de la diferencia entre un anuncio que funciona y otro que no.
El orden de las fotos también informa
La secuencia debería contar cómo se vive la casa: entrada, salón, cocina, dormitorios, baños, exteriores. Un reportaje que empieza por el baño transmite que no hay nada mejor que enseñar.
La foto de portada no tiene que ser la más bonita. Tiene que ser la más representativa de lo que el comprador va a encontrar.
Y lo que no hacemos
No usamos gran angular extremo ni retocamos para cambiar proporciones. Una visita que empieza con la sensación de haber sido engañado no termina en oferta.




